Theresa May anuncia su dimisión como líder del Partido Conservador

Theresa May ha anunciado este viernes su dimisión como líder del Partido Conservador del Reino Unido. Solo tres años después de que el referéndum del Brexit forzara la renuncia de su predecesor, David Cameron, May ha demostrado ser incapaz de manejar la salida del Reino Unido de la Unión Europea, principalmente por no creer en dicha salida desde un inicio.

“Ha llegado la hora de que sea otro primer ministro el que lidere al país”, ha dicho May en un breve discurso al final del cual no ha podido evitar que se quebrara su voz. “Ocupar este puesto ha sido el mayor honor de mi vida. He sido la segunda mujer en ocupar el cargo, pero no seré la última”, ha señalado.

May se mantendrá como primera ministra interina mientras da tiempo al Partido Conservador a poner en marcha una competición por su sucesión. Durante las próximas semanas, los diputados conservadores iniciarán una serie de votaciones de descarte hasta dar con los dos candidatos más apoyados. Serán entonces los afiliados del partido quienes deban decidir quién es el vencedor. 

May se ha reunido a las nueve de la mañana en Downing Street con el presidente del Partido Conservador, Brandon Lewis, y con el jefe del todopoderoso Comité 1922, Graham Brady, para comunicarles una decisión que se daba por descontada en las últimas horas. 

El último intento de May por sacar adelante su plan del Brexit terminó con la paciencia de sus correligionarios conservadores. La primera ministra había incluido en el texto la posibilidad de celebrar un segundo referéndum y de mantener con la Unión Europea una unión aduanera temporal para intentar lograr el apoyo de los diputados laboristas moderados.

Las dos propuestas iban directamente en contra de los deseos del ala dura del partido. Hasta los ministros más fieles le comunicaron que no apoyarían en esta ocasión su propuesta y May se dio cuenta finalmente de que se había quedado sola. “Siempre lamentaré no haber sido capaz de sacar adelante el Brexit”, ha dicho. “Mi sucesor deberá lograr en el Parlamento el consenso que yo no he alcanzado, pero para ello todas las partes deberán estar dispuestas a comprometerse”.

May llegó a Downing Street con el empeño imposible de poner en marcha un Brexit en el que ella misma no creía en un principio. Durante la campaña del referéndum de 2016 defendió la permanencia en la UE. Lo hizo, sin embargo, con desgana, y enfatizó más, desde el puesto que ocupaba entonces como ministra del Interior, las ventajas en materia de seguridad de una cooperación europea que el deseo de pertenecer a una organización política de la que, como muchos de sus compañeros de partido, siempre sospechó.

Se encontró desde el primer momento con un doble muro. Los negociadores de Bruselas no cedieron un milímetro y le impusieron de inmediato condiciones que desvirtuaban sus promesas de un Reino Unido libre y dispuesto a recuperar su papel en el mundo. Los euroescépticos de su partido no le dieron tregua, e interpretaron cada paso atrás de la primera ministra como una traición a la causa. 

Fueron tres las veces que intentó que el Parlamento aprobara el Acuerdo de Retirada pactado con Bruselas, y tres veces obtuvo una derrota sin precedentes. Su autoridad se empequeñecía con cada derrota, hasta 36 cargos del Gobierno llegaron a dimitir durante el proceso, y May se dio cuenta no tan pronto de que su idea de utilizar el Brexit como una oportunidad para dejar huella en la historia del país era poco realista. “El referéndum no fue solo la decisión de abandonar la UE, era el profundo deseo de los ciudadanos de cambiar el país”, ha dicho May ante las puertas de Downing Street. Ella no pudo ser el rostro de este cambio. 

He hecho todo lo que he podido. He negociado las condiciones del Brexit. Tristemente, no he sido capaz de cerrarlo. He fallado 3 veces.

Dos ideas impulsaban la ambición política de May: preservar la unión del Reino Unido y convertir a su partido en un vehículo de igualdad y cambio social. Falló en las dos, pero ha mantenido ambas aspiraciones en su discurso de dimisión, como las presentó en su primer discurso como primera ministra. “Este país es una Unión. No solo una familia de naciones. Una unión de personas, de todos nosotros. Da igual la historia personal de cada uno, el color de su piel o a quién ama. Debemos seguir juntos, porque juntos tenemos un gran futuro”, ha dicho.

En torno a una decena de candidatos aspiran a suceder a May al frente de los conservadores. El favorito, según todas las encuestas, es el exalcalde de Londres, Boris Johnson. Pese a que muchos guardan sus reservas con Johnson, poco a poco, los conservadores se van convenciendo de que Johnson sería el único capaz, con un carisma y una popularidad que nadie niega, de hacer frente a la amenaza del Partido del Brexit. La recién creada formación del ultranacionalista Nigel Farage ha logrado en pocas semanas atraer a gran parte del tradicional electorado conservador. “El de Theresa May ha sido un discurso muy digno. Gracias por tu estoico servicio al país y al Partido Conservador. Ha llegado el momento de cumplir con las urgencias que has expresado: unirnos todos y sacar adelante el Brexit”, ha escrito Johnson en su cuenta de Twitter minutos después de que May pronunciara su discurso.

Este país es una Unión. No solo una familia de naciones.

La fecha impuesta por Bruselas para el Brexit es el 31 de octubre. Nadie tiene idea por ahora si el sucesor podrá revertir el estado de las negociaciones complejas  que May tardó tres años en sacar adelante, y los más pesimistas vuelven a pensar que el Reino Unido se dirige hacia un Brexit salvaje, hacia una salida desordenada de la Unión Europea que puede traer al país consecuencias económicas nefastas. Hoy por hoy, May representa al Reino Unido, una lágrima en un rostro.