El microrrelato en “La muerte tiene permiso”

Maria Paredes
Estudiante de Letras Hispánicas


Los microtextos pueden ser o no literarios, depende del contexto en que los ubique el autor, ya sean anuncios publicitarios, grafitis, noticias, etc., es decir, no necesariamente debe existir una relación de intención literaria; en cambio los textos reducidos literarios, se ubican en el universo de la minificción. Los textos breves no literarios están fijados a la realidad y no a la fantasía o a la imaginación. Los microrrelatos literarios tienen como intensión y están perfilados a contar o narrar una historia al lector, pero ¿cómo saber si estamos frente a un microrrelato? Cuando un microtexto tenga rasgos literarios y, a su vez, una esencia narrativa ficcional.
El desenlace de un microrrelato se subordina a lo que el autor quiera desarrollar y transmitir al lector, dado que, para redactarlo se tienen que escribir las palabras precisas y necesarias, por esto los microrrelatos hispánicos se identifican como creaciones increíbles de la literatura.
Un magnífico ejemplo de lo que es un microrrelato es La muerte tiene permiso del cuentista mexicano Edmundo Valadés, pero antes de entrar a detalle en su contenido, quisiera contextualizar la importancia que tuvo en la narrativa mexicana este autor.
El extenso escritor predilecto de un fanático de la brevedad, así lo percibía el escritor José Emilio Pacheco en su libro El cuento. En la mitad del siglo XX, Edmundo Valadés era un gran exponente y divulgador del cuento, tan así, que su obra narrativa se fue erigiendo como una raíz floreciente del nuevo fenómeno literario que hoy conocemos como microrrelato.
La muerte tiene permiso fue publicada por el FCE en 1955 siendo secuela de un sentir posrevolucionario y de un panorama de lo que es la vida en el campo, llena de abusos de poder, por parte de sus gobernantes locales y cacicazgos, lo cual empuja a los campesinos a la brutalidad de matar al presidente municipal de su comunidad, a causa de una enorme sed de justicia. Esta situación es efecto de una constante violación a los derechos humanos, la discriminación e iniquidad hacia los pueblos campesinos, que por mucho tiempo han estado ante una vida de exclusión y vulnerabilidad.
Como se puede observar este relato posee un lenguaje detallado y específico; lo relaciono con saber acomodar en tan poco espacio o límite, una obra que por aparente es breve, pero en el fondo tiene una fuerte carga significativa de la realidad campesina; muchos lectores pensamos que, por ser un texto breve o efímero, al momento de leer, no puede llegar a tener esas características literarias ilustradas o eruditas, sin embargo, esta brevedad goza de poder conmover a los lectores, dándoles las palabras precisas y la dimensión exacta del escenario, los personajes y el mensaje de lo que el autor quiere transmitir, en una minificción, sin ser necesariamente una novela o un relato extenso.
Las características de este fenómeno, lo han analizado diversos autores como Dolores Mercedes Koch aportando la necesidad de la extrema brevedad como: un buen lector y receptor del relato.
El crítico literario David Lagmanovich fue un experto en el tema de la minificción y en aportar las bases fundamentales para el género del microrrelato: La noción de brevedad ronda siempre las consideraciones sobre la minificción. Aunque la brevedad no sea, ni con mucho, el único rasgo que es necesario observar en estas brillantes construcciones verbales, resulta lógico que, para el lector común, e inclusive en cierta medida para el escritor, resalte de manera especial.
Por último, la extrema brevedad y la buena construcción verbal son fundamentales para un buen microrrelato, que ante la presencia de un buen lector se potencializan para dar paso a la fuerza del universo de la minificción; el cuento la muerte tiene permiso es un claro ejemplo de un brillante microrrelato.