Antonieta Rivas Mercado, la escritora que dejó su vida en Notre Dame

Lo más probable es que muchos latinoamericanos hayamos escuchado hablar más de Notre Dame que de Antonieta Rivas Mercado. No obstante hoy, frente a la tragedia del incendio que consume la catedral, decidimos conciliar esta anécdota (como las hay tantas) recordando, a breves rasgos, su vida.

Hija de Antonio Rivas Mercado, quien fue director de la Academia de San Carlos, y creador de los proyectos del Monumento de la Independencia y El Teatro Juárez de Guanajuato, entre otros, Antonieta Rivas Mercado nació en 1900; creció bajo la protección de su padre, quien con su pensamiento liberal condujo su educación, misma que nutrió con institutrices y clases especiales de danza, idiomas, filosofía y pintura. 

Antonieta Rivas Mercado no sólo fue musa de poetas y pintores o la mecenas que patrocinó las actividades de grupos como el Teatro Ulises y Los Contemporáneos, sino fue la única mujer que formó parte del grupo intelectual de su época (para variar, conformado solo por varones) y destacó como  “una escritora con voz propia, pionera del relato político”, directora teatral, ensayista, cronista, traductora, actriz y profesora de artes escénicas de la entonces Universidad Nacional de México y podríamos decir que fue una de las intelectuales más denostadas de su época y en general, de la historia de la literatura mexicana.

Más conocida como la hija del arquitecto, la amante del excandidato presidencial José Vasconcelos o la amiga del poeta Federico García Lorca, la dama que se suicidó de un balazo en la Catedral de Notre Dame de París “escribía a la primera, casi no corregía nada, ni se repetía, y abordó temas que ninguna mujer había tocado”.

Heredera de la vasta fortuna paterna —don Antonio fallece en enero de 1927—, Antonieta, con el deseo de modernizar el quehacer teatral en México, patrocinó el Teatro de Ulises (1927-1928), grupo integrado por Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, Agustín Lazo, Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano, Lupe Medina de Ortega, Clementina Otero… Representaron obras de Lord Dunsany, Claude Roger-Marx, Eugene O’Neil, Charles Vildrac y Jean Cocteau. Además, se crearon las ediciones de Ulises, siempre bajo su patrocinio, y se publicaron tres libros: Novela como nube de Gilberto Owen, Los hombres que dispersó la danza de Andrés Henestrosa y Dama de corazones de Xavier Villaurrutia.

Ese mismo año de 1928, gracias al impulso de Antonieta, se organiza un patronato para la creación de la Orquesta Sinfónica Mexicana, bajo la dirección de Carlos Chávez. En marzo de 1929, conoce a José Vasconcelos y su vida da un vuelco definitivo. Se lanza a la campaña de Vasconcelos por la presidencia de la República, y establece una relación sentimental con el político, sobre todo por la promesa del voto a la mujer

En el ensayo, La mujer mexicana, escribe: “Es preciso, sobre todo para las mujeres mexicanas, ampliar su horizonte, que se la eduque e instruya, que cultive su mente y aprenda a pensar”. Ante el fracaso de la campaña vasconcelista, es decir, cuando Plutarco Elías Calles le roba las elecciones a Vasconcelos, Antonieta se indigna; sabe que se trata de un fraude electoral. Los conflictos no resueltos con su esposo, Albert Blair, la obligan a regresar a México en marzo de 1930, ya que había perdido en un juicio la patria potestad de su hijo. Sin otra salida, decide secuestrar a Toñito —como ella lo llamaba— en julio de ese mismo año, y con él huye a Burdeos, Francia, sitio donde se refugia y escribe uno de los textos más reveladores sobre el sistema político mexicano, La campaña de Vasconcelos.

El 8 de febrero de 1931 se traslada a París, donde se reúne con Vasconcelos, para fundar la revista Antorcha. Agobiada por las leyes mexicanas que la persiguen para arrebatarle a su hijo, la falta de dinero y, sobre todo, la falta de apoyo de José Vasconcelos —a quien le había patrocinado su campaña, y con quien había compartido el sueño de un México democrático, educado y culto—, Antonieta se suicidó el 11 de febrero de 1931, de un tiro en el corazón, en Notre Dame. Antonieta se suicidó frente al Cristo Crucificado, la imagen más simbólica de la Catedral, derivado de esto el gobierno de México, el gobierno de Pascual Ortiz Rubio, envió una imagen de la Virgen de Guadalupe, como disculpa porque una mexicana se suicidó en ese lugar, por eso existe esa imagen de la Virgen en la Catedral, la Catedral cambió de sitio al Cristo Crucificado, y en ese lugar colocaron a la Virgen.

Antonieta se disparó en la Catedral de Notre Dame, pero murió horas más tarde en el Hôtel-Dieu de París, el hospital más antiguo de París.

Imágenes extraídas de redes


En la primer imagen tenemos a Antonieta Rivas Mercado sentada afuera de la Catedral de Notre Dame, está junto a José Vasconcelos y Carlos Deambrosis (editor de Vasconcelos en París), la imagen puede ser del 8, 9 ó 10 de febrero de 1931, ya que Antonieta llegó a París el 8 de febrero y se suicidó el 11 de febrero, estamos quizá ante la última imagen de Antonieta.

Antonieta Rivas Mercado, la escritora que dejó su vida en Notre Dame (1) 
La segunda imagen es del Cristo Crucificado, una de las imágenes más simbólicas de la Catedral, frente a esta imagen se suicidó Antonieta.

Antonieta Rivas Mercado, la escritora que dejó su vida en Notre Dame (1)
La tercera imagen es de la Virgen de Guadalupe que envió México en señal de disculpa, ahí se encontraba el Cristo Crucificado originalmente.

Antonieta Rivas Mercado, la escritora que dejó su vida en Notre Dame (3)

La cuarta imagen es del espacio exacto donde se suicidó Antonieta, como pueden ver ahí estaba incluso una imagen de Juan Diego, es por la presencia de la imagen de la Virgen

Antonieta Rivas Mercado, la escritora que dejó su vida en Notre Dame (4)


Como dijimos al inicio, lo más probable es que hayamos escuchado hablar más de Notre Dame que de Antonieta Rivas Mercado, pero hoy, mientras observamos a la catedral incendiarse y lamentábamos la pérdida de semejante patrimonio mundial, no podíamos sino pensar en esa escritora mexicana que dejó su vida allí, en ese lugar que albergó tantos recuerdos, tantas historias que no podemos dejar se pierdan. 

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