Para bailar la Bamba*

 Agustín Haya de la Torre
Sociólogo


En la época colonial la bamba veracruzana la bailaban entre varios. Por lares andinos la etimología la sabemos distinta. Resulta extraño que en la última fase del conflicto en Las Bambas, que lleva ya varias semanas, solo aparezcan el Estado y la comunidad.

Al concepto estatal pertenecen también alcaldes, gobernadores e incluso congresistas, que tras una evasiva moda pretenden quitar el cuerpo a sus competencias como funcionarios públicos.

Durante semanas nadie ha visto a los empresarios o a sus abogados. Los actores públicos alborotados tratan de atender el lío, contradiciéndose los unos a los otros. Proponen diálogo pero el presidente de la comunidad acaba preso junto con sus abogados. Luego descubren que carecen de elementos de convicción, liberándolo.

Inmediatamente Gregorio Rojas retoma la agenda que discutía con la empresa, precisando que reclama 40 millones de soles por las 40 hectáreas que la minera usa en sus terrenos.

Con impecable criterio neoliberal, razona como lo harían Friedman o von Hayek. Sin consultarle usan su propiedad como carretera, pues bien, que le paguen de acuerdo al costo de oportunidad. Además nos cuenta que hace años que negocian con la mina, sin que nadie se meta, como corresponde a un Estado subsidiario de los mercados, tal como lo quiere la Constitución fujimorista.

Entonces los representantes del Estado subsidiario no saben muy bien qué hacer. Los grandes medios concurren en su auxilio defendiendo la detención de los “extorsionadores”. Nadie aclara que al cambiar de dueños, los camaradas de MMG dejaron de lado la construcción del minero ducto, optando por ampliar caminos vecinales rebautizados como “vía nacional”, sin asfalto ni señales adecuadas, para que 300 camiones lleven el mineral a menor costo.

Los representantes del pueblo, o sea el Ejecutivo, congresistas, gobernadores, alcaldes, no manejan las negociaciones entre los privados, Dan palos de ciego, Arrinconados miran al cielo convocando a los obispos, a ver si en el más allá saben algo.

Toda esta comedia de equivocaciones cuesta vidas y pérdida cuantiosa de ingresos al país, por los errores constitucionales en los que naufraga la institucionalidad.

Los concesionarios cambiaron en secreto los estudios de impacto ambiental El Ministerio de Transportes en algún momento accedió a la farsa de reconocer como vía nacional el corredor impuesto, que incumple normas mínimas.

Si se aplicara la legislación de los EEUU. Fuerabamba sería dueña del subsuelo. Tendríamos 200 nuevos millonarios. En todo caso a cien soles el m2 no está nada caro para 2600 millones de dólares anuales.

Aquí todo seguirá de cabeza mientras el Estado no sea redefinido como representante del bien común y el interés general de la nación.