Origen, problemática y necesidad de los partidos políticos en Latinoamérica

Mónica Cuéllar
Politóloga


¿Qué está pasando?

Los sistemas de partidos y los partidos políticos como tal son organizaciones que cada año parecen ganar más desprestigio y falta de aprobación, esta situación parece ser transversal a todas las sociedades.

A nivel latinoamericano, la situación antes descrita adquiere argumentos sólidos y concretos con el reciente informe presentado por el Latinobarómetro en el año 2018, el informe menciona que, en los países de la región, los partidos políticos cuentan con una aprobación del 7%, es decir, de cada 100 personas, 93 desaprueban el desempeño de los partidos políticos, estas cifras son indudablemente preocupantes. El estudio realizado por el Latinobarómetro también nos permite juntar las suficientes pruebas que nos facultan para asegurar que estamos hablando de una crisis que se encuentra en uno de sus puntos más altos.

De lo teórico a lo fáctico no he encontrado diferencias, ya que a diario me cruzo con ciudadanos que en los diversos espacios de frecuencia cotidiana suelen afirmar que los partidos políticos deberían desaparecer del sistema porque son asociaciones/organizaciones corruptas que solo han llegado al poder gubernamental para apropiarse de los recursos de la ciudadanía, sin realizar ningún tipo de trabajo destacable o al menos útil.

Ese es el panorama actual y el punto de inicio del escrito que nos permite tener un recordatorio de la situación por la que estamos atravesando y en la que nos encontramos en un estado en el que los partidos políticos gozan del descrédito popular en respuesta a múltiples causas pero dentro de las que indudablemente se encuentran el incumplimiento de sus funciones y roles sociales que han impedido y dificultado mostrar lo fundamental que resulta la existencia de los partidos para la ciudadanía, sin embargo, vamos a comenzar por el principio, saber cuál fue el origen de los desprestigiados partidos políticos.

¿Cómo surgen?

John Aldrich en su libro ¿Por qué los partidos políticos? menciona que los factores explicativos de la creación u origen de los partidos residen en la capacidad contrastada con otros modelos de instituciones y organizaciones quienes a diferencia de los partidos no pudieron solucionar al menos tres problemáticas fundamentales que surgieron en la política democrática representativa de la época de surgimiento.

Aldrich menciona los siguientes:

  • Solucionaron el problema de la elección racional: los partidos políticos resolvieron el dilema de la decisión política referido a la consecución de objetivos políticos diferenciados en posiciones respecto a políticas públicas, valores y creencias.

Al ser organizaciones que para su funcionamiento necesariamente deben contar con una ideología, líderes representativos, objetivos finales y valores que surgen como ofertas políticas, solucionaron importantes problemas por los cuales debía pasar un ciudadano común en el desarrollo de su vida democrática.

  • Solucionaron el problema de la acción colectiva: los partidos políticos resuelven el reto de conseguir votos y recursos materiales y humanos y la logística electoral para que los candidatos que defienden determinadas políticas ganen las elecciones. Estos generaron sus propias maquinarias electorales que les permitieron ganar las elecciones haciendo más sencilla la tarea ardua de movilización que debían cumplir los ciudadanos a fin de evitar el acceso al poder de personajes peligrosos que pudieran atentar contra los derechos humanos y fundamentales de las personas.
  • El problema de la ambición política: los partidos políticos resuelven el desafío de proporcionar a las figuras políticas no solo la oportunidad de ganar las elecciones sino también brindan las herramientas para que puedan gobernar con conocimientos que les permitan generar capital social cuya consecuencia inmediata será mantenerse en el cargo desarrollando a su vez una carrera larga y productiva para su circunscripción electoral.

Como podemos inferir de la lectura, los partidos políticos han sido organizaciones especiales y fundamentales por ser agrupaciones que generaron beneficios a la ciudadanía ayudándola en su rol dinámico de participación y creando valor que permitió que se legitimen como actores sociales.

Corresponde ahora conocer cuáles han sido las funciones y encargos que han asumido los partidos desde su origen y la importancia de ello.

¿Cuáles son las funciones y roles ligados a los partidos políticos y porqué es importante que sean cumplidas?

La pregunta planteada se pude leer hasta cierto punto como evidente, es decir, si una organización cualquiera tiene funciones asignadas es determinante que estas sean cumplidas y respetadas porque la ausencia de dicho cumplimiento va a generar necesariamente una problemática generada por el incumplimiento de funciones.

Para mencionar cuales son las funciones que deben cumplir los partidos políticos vamos a hacer referencia a lo mencionado por John Aldrich quien tipifica la importancia de los partidos en lo siguiente:

En la campaña electoral los partidos son importantes porque reclutan a los candidatos, controlan el discurso político de las campañas, recaban fondos públicos y privados, organizan a los activistas y desarrollan mecanismos que aseguran la primacía organizativa del partido. Para poder entender este rol, cabría mencionar que las campañas electorales son importantes por ser el instrumento mediante el cual los partidos se presentan ante la ciudadanía para pedir el voto y de ganar, ejecutar su plan de gobierno.

La existencia de los partidos es fundamental ya que es prueba de la existencia de la competencia democrática por llegar al poder gubernamental, práctica que es sana y positiva para el desarrollo democrático de una sociedad, así mismo, realiza estructuralmente todas las funciones que permiten que el electorado pueda tener mejores herramientas para decidir en dicha competición democrática y electoral.

Como participación, Aldrich menciona que los partidos políticos desarrollan un papel fundamental en la movilización electoral ya que disminuyen los costos de la acción colectiva y solventan la paradoja del votante. Esta función es clave en la medida que su rol es necesario para el desarrollo de las democracias actuales y el contexto político social de muchos de los países con sistema democrático en proceso de institucionalización.

Respecto a la ideología, los partidos políticos emiten señales que no solamente están referidas a la reputación de los candidatos, sino también a la reputación ideológica y de políticas públicas que identifican a la organización en el continuo de posiciones izquierda-derecha.

Como una forma sencilla de entender, los partidos nos muestran la forma en la que ven el panorama político social y esta visión será determinante por ser el marco en función al cual plantearán a la ciudadanía las soluciones a los problemas de la agenda pública.

En la representación, los partidos filtran y trasladan a los gobiernos con razonable congruencia, las preferencias sobre políticas públicas por parte de los ciudadanos a través de los procesos de negociación intra-gubernamentales.

Definitivamente, esta función permite describir el existente gran contraste entre lo que pasa en la realidad y lo que debería ocurrir, sin embargo, dicha atribución también nos sirve para dimensionar la importancia que tiene el contar con un sistema de partidos institucionalizado y fuerte.

Es necesario que las organizaciones políticas trasladen a los gobiernos nuestras preferencias ciudadanas respecto a los problemas de la agenda pública y las decisiones que este deba tomar frente a ellos. También, ser parte del proceso en el que se trasladan las preferencias será importante ya que marcará el destino y resultado del producto social que recibamos como ciudadanía.

Los partidos políticos son los representantes de la sociedad y sus intereses deberían estar subordinados al mandato de la sociedad civil, no tenerlos institucionalizados o simplemente no tenerlos significaría tener una pérdida del canal más importante de representación con el que contamos y que sería difícilmente ocupada por otro modelo de organización.

En relación con las políticas públicas y siguiendo la línea anterior nos permite traer a colación que los electores deberían votar a los partidos políticos por razones de candidatos, ideología y programa de políticas; y los partidos una vez en el gobierno, debrían implementar esas políticas públicas bajo incentivos y controles varios de responsiveness y accountability.

En este punto es necesario resaltar la parte final del párrafo referida a controles y procesos de accountability, los partidos deberían cumplir con rendir cuentas respecto a las gestiones que realicen y es una doble tarea ciudadana que se debe caracterizar porque nos encargamos de solicitar respuestas y cumplir con informarnos, esto es necesario en las democracias representativas y los partidos son los mecanismos primordiales para que se produzca el control efectivo y responsable del mandato electoral.

¿Porqué son necesarios?

Para Aldrich explicar la necesidad social que tenemos de partidos políticos y el porqué de comprender el sistema de partidos, son caras de una misma moneda, ya que ambos elementos constituyen la base del funcionamiento efectivo de la democracia.

Una condición necesaria de la democracia es que existan los partidos políticos, es necesario un conjunto de partidos en competencia democrática y sostenida para acceder al poder. Los partidos garantizan competición política que a su vez es de vital importancia ya que es la competencia sostenida que se deriva en la interacción entre partidos duraderos.

También resultan importantes en la medida en la que tienen como atribuciones, funciones y roles sociales el tener fuertes raíces en la sociedad y que los votantes tengan una fuerte relación con los partidos, originando así el respaldo electoral coherente que permita realizar un control y fiscalización posterior y sostenido en el tiempo.

Su importancia también radica en la legitimidad del sistema político ya que el rol de los partidos es importante porque son los actores políticos quienes le brindan legitimidad a los partidos y sabemos que para cualquier decisión que se desee tomar a nivel gubernamental la legitimidad es factor fundamental y clave de éxito ya que sin ella no podemos hacer ni construir nada. Todo sería cuestionado y caótico, no se podría gobernar y nos veríamos seriamente afectados.

Mainwaring y Torcal en su texto denominado “La institucionalización de los sistemas de partidos y la teoría del sistema de partidos después de la tercera ola democratizadora, en América Latina” afirman que la necesidad de los partidos y los sistemas de partidos en la democracia, la estabilidad política y el gobierno son clave porque de no tener partidos y sistema de partidos institucionalizado nos veríamos introducidos en el grado más alto de incertidumbre respecto a los resultados electorales, ya que los cambios en los porcentajes de apoyo entre los partidos serían mayores haciendo difícil prevenir y saber que líderes serían elegidos representantes democráticos.

Debemos recordar que la barrera y el costo de ingreso de nuevos partidos al sistema no es necesariamente bajo, pero resulta accesible para candidatos que cuenten con recursos económicos y por ende cada periodo electoral presenta la novedad de tener o contar con la emergencia de líderes ajenos al sistema como candidatos a jefes de gobierno, parlamentarios, etc., originando múltiples consecuencias desconocidas que podrían decaer en un autoritarismo que destruiría el sistema democrático.

El tener partidos fuertes implica que nuestro sistema estará institucionalizado y permitirá prever y tener menos posibilidades de que candidatos outsiders se involucren en el sistema originando falta de predictibilidad de resultados.

Plantear un modelo de sociedad en el que no participen los partidos o estos se vean relegados implicaría sufrir la amenaza constante de tener una elección de candidatos ajenos al sistema y que resulta peligrosa en la medida de que al elegir personajes que nunca han sido parte del sistema nos arriesgamos colectivamente al panorama de desconocimiento de funciones por parte de los elegidos, la ignorancia frente a los procedimientos y la carencia de una estructura suficientemente productiva y organizada como para realizar adecuada gestión pública que genere políticas públicas que permitan satisfacer necesidades ciudadanas que de no aplicarse correspondientemente con los pedidos ciudadanos originarían caos, desorden y posible autoritarismo.

En este punto del escrito podemos identificar la importancia de los partidos para el sistema y ya hemos tenido una aproximación respecto al posible diagnóstico de su estado actual de crisis, sin embargo, existen posturas nuevas que tratan de explicar la crisis desde una visión diferente del sistema.

Entonces ¿qué ha ocurrido?…

Dentro de las posibles explicaciones que permitan dar respuesta al porqué de la situación actual de los partidos políticos en múltiples países considero importante traer a colación lo señalado por Mainwaring y Zoco en su texto “Secuencias políticas: volatilidad electoral y estabilización de la competencia en viejas y nuevas democracias” quienes plantean como tesis de respuesta a la crisis que viven los partidos respecto a su funcionamiento y roles, el hecho de que exista una fuerte relación con el momento histórico y temporal en el que surgieron como organizaciones en el espectro político.

Ambos autores mencionan que los partidos polìticos que se crearon en democracias tardías fueron históricamente menos centrales en la movilización y la creación de nuevos ciudadanos. Estos no formaron a su alrededor las redes sociales que los partidos de clases trabajadoras y demócratas cristianos se vieron obligados a desarrollar en las primeras décadas del siglo XX para sobrevivir y expandirse, siguiendo esa línea, estos nuevos partidos no consiguieron la profunda lealtad de los votantes, que sí lograron los partidos que surgieron algunos años atrás.

Mainwaring y Zoco mencionan que la fecha de nacimiento de una democracia es muy importante y será determinante para el funcionamiento de los partidos, añadido a esto mencionamos que el criterio propuesto también debería serlo al analizar su funcionamiento actual ya que simbolizan las diferencias en la labor efectuada por los partidos durante las distintas oleadas de democracia. Plantean la existencia las siguientes diferencias concretas:

En las viejas democracias los partidos se convirtieron en las organizaciones que eran vehículos de integración social y políticas de las masas de nuevos ciudadanos.

Dentro de sus causas más notables se encuentran pedidos como la extension del sufragio que les permitieron, por la magnitud e importancia de los pedidos, captar e integrar a nuevos ciudadanos en su organización y por ende en el sistema político.

Los partidos históricos construyeron organizaciones muy fuertes y ordenadas a su alrededor, lograron consolidar fuerte lealtades políticas que a menudo se encontraban enraizadas con los sindicatos y otros grupos fuertemente enraizados. A su vez esta lealtad se fue transmitiendo de generación en generación, los abuelos, los padres y los hijos de una familia crecían con una ideología política que era influenciada por generaciones representando un nivel de fortaleza que no vivimos actualmente. Es cierto que los partidos no son lo que fueron alguna vez.

Otro aspecto relevante de tocar, por más descabellado que parezca, es la aparición y clímax de la televisión como medio de comunicación de alto alcance en la sociedad, puede resultar curioso y hasta cierto punto gracioso, sin embargo, la aparición de la televisión influyó mucho en la medida que su poder de movilización y de origen de atención fue de vital atractivo para aquellos ciudadanos alejados de la política que mostraban  remoto interés de participación pero no contaban con ninguna de la estructuras que eran propiedad de los partidos políticos.

Al ver el poder que la televisión mostraba en su poder de alcance, estos candidatos outsiders o extraños al sistema ya no buscaban un partido político (organización que además pasó por un período de desacreditación vigente hasta la actualidad) para postular a elecciones y ganar ya que no tenían necesidad de hacerlo.

Para postular y tener las herramientas que la televisión planteaba solo debían recurrir a ella como medio de comunicación de gran alcance que les permitiera ser conocido entre los electores y tener posibilidades reales de ganar una elección.

Otro factor que nos ha traído este estado de crisis del sistema de partidos y los partidos responde a la mala gestión de las anteriores autoridades que fueron elegidas en los cargos de elección popular, muchos de ellos acusados de corrupción, malas gestiones, errores políticos, entre otras fallas que le han costado legitimidad al sistema.

Se realizan críticas respecto a la vigencia de los partidos como canalizador de demandas y se menciona que ya no cumplen un rol importante socialmente y al respecto cabe mencionar que evidentemente los roles que cumplían los partidos cuando recién fueron constituidos no va ser el mismo que el que deben cumplir ahora. Ahí es donde se ubica uno de los retos más grandes para los partidos, ser motores sociales en la actualidad.

Para ello, se debe analizar también los factores socioeconómicos ligados a la coyuntura ya que pueden afectar la percepción de los principales líderes políticos cuando el trabajo detrás escapa de las manos.

Luego de todo lo expuesto, corresponde preguntar ¿Qué debemos hacer?

Por las razones desarrolladas queda claro que los partidos políticos no pueden ser reemplazados ni eliminados ya que constituyen el motor fundamental del sistema de gobierno democrático y son herramientas para tener estabilidad y legitimidad del gobierno.

Ha quedado claro que lo que se necesita hacer es que los partidos que se encuentran en situación de abandono y crisis, den inició a un proceso de institucionalización y fortalecimiento que les permita llevar a cabo la bandera de sus funciones y deberes con la sociedad, lograrlo puede implicar muchas medidas, entre ellas reformas políticas y electorales que los ayuden siendo incentivos de cambio pero también se necesita que intrínsecamente los partidos sean conscientes del estado de crisis en el que nos encontramos y que amerita hacer un esfuerzo colaborativo por volver al camino democrático.

Como reflexión de cierre, me agradaría recalcar que frente al buen o mal funcionamiento de los partidos en actualidad, son importantes y totalmente válidas las críticas que se reciben por parte de la ciudadanía ya que son herramientas que permiten tener retroalimentación e intercambio de información que nos permite mejorar el desempeño de los partidos, pero de ninguna manera esta situación actual de crisis debe significar que la ciudadanía cuestione per sé la existencia y rol fundamental de los partidos. Es sencillo de entender, sin partidos no puede existir una democracia.

Referencias bibliográficas

  • Aldrich, John (2012), ¿Por qué los partidos políticos? Una segunda Mirada (Madrid: CIS). Presentación de Nieves Lagares y Ramón Maiz (pp. 13-27).
  • Latinobarómetro 2018. Corporación Latinobarómetro. Banco de datos en línea.
  • Scott Mainwaring & Marian Torcal (2005), La institucionalización de los sistemas de partidos y la teoría del sistema de partidos después de la tercera ola democratizadora, en América Latina Hoy 41 (pp. 141-173).
  • Scott Mainwaring & Edurne Zoco 2007, “Secuencias políticas: volatilidad electoral y estabilización de la competencia en viejas y nuevas democracias, América Latina Hoy 46 (pp. 147-171).