¿Por qué el 8M?

Para la mayoría de personas, durante toda su vida el ocho de marzo ha sido el día de la mujer y muchas personas han decidido dejarlo como un día más en el calendario, sin entender a cabalidad su razón de ser. No obstante, si bien no es una fecha para celebrar a la mujer—ni tampoco motivo para que dés rienda suelta a tu machismo y publiques erróneamente Mujeres de Ricardo Arjona— sí sirve para que la mujer celebre los derechos conquistados por sus antepasadas en todos los ámbitos posibles además de las largas luchas y arduos obstáculos que tuvieron que superar para llegar a donde llegaron. Alrededor del mundo, normalmente durante el día, se organizan marchas y manifestaciones para denunciar que—si bien se ha avanzado mucho—todavía queda mucho camino por recorrer para alcanzar la tan ansiada igualdad de género.

Como si estuviéramos aún en el siglo XIX, algunos de los reclamos que más se escuchan durante la jornada de protesta alrededor del mundo son la reclamación de la equiparación laboral y salarial, una presencia igualitaria en puestos políticos y empresariales relevantes, el rechazo a la violencia de género, así como la exigencia de más políticas para detenerla: en definitiva, un empoderamiento completo de las mujeres en el marco de la sociedad actual.

Sin embargo, es necesario entender más que el por qué hay un día para la mujer—porque seguramente la pregunta machista de muchos es ¿Por qué un día para la mujer y no para el hombre?—¿por qué un ocho de marzo?

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Trabajadoras textiles de Nueva York, durante una huelga en 1910.

Empecemos nuestro viaje en la historia en marzo de 1857, durante la Revolución Industrial, cuando las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York salieron a la calle a protestar en masa por las duras condiciones de trabajo a las que eran sometidas. Cabe mencionar que las condiciones laborales de todos los trabajadores eran insostenibles; la situación de las trabajadoras mujeres era increíble, llegando al extremo de que los salarios podían llegar a ser menos de la mitad que los de los hombres solo por el hecho de ser mujeres. Las protestas terminaron—para variar—con la llegada de la policía enfrentándose a los manifestantes, pero sin duda, la repercusión de la manifestación fue tal que aún ahora se sigue hablando de esas valientes trabajadoras.

En 1908, cerca de cuarenta mil costureras industriales de grandes fábricas se declararon en huelga, demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga y el rechazo al trabajo infantil. Durante la huelga, brutalmente reprimida por la policía, más de cien trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la Fábrica “Textil Cotton”.

Para mostrar apoyo a esta huelga, en 1909 una organización de Mujeres Socialistas celebró en EE.UU el primer Día Internacional de la Mujer. Si bien no tuvo una acogida masiva, sentó los precedentes para futuras manifestaciones. Al año siguiente, en el segundo encuentro Internacional Socialista de Mujeres, en Copenhague, se propuso fijar un día simbólico que sirviera para reivindicar los derechos de todas las mujeres, principalmente el derecho al sufragio. El siguiente año, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer el 19 de marzo en algunos países del Viejo Continente. Se organizaron mítines en los que las mujeres reclamaron el derecho a votar, a ocupar cargos públicos, a trabajar, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Dos integrantes de un piquete durante la huelga de las camiseras de Nueva York de 1909, precedente del Día Internacional de la Mujer. / ARCHIVO EL PERIÓDICO

Los grandes conflictos que ocurrieron en el siglo XX revalorizaron el rol de la mujer en la historia y a lo largo de las siguientes décadas, se comenzaron a crear muchas organizaciones de mujeres en otros países que se fueron uniendo a las reivindicaciones que se llevaban a cabo durante el tercer mes del año. Finalmente, en 1975, la ONU decidió declarar oficialmente dicho día como el Día Internacional de la Mujer.

El color morado es el color representativo del Día de la Mujer pues fue el color que en 1908 utilizaban las sufragistas inglesas, íconos dentro del feminismo. Muchos años después, las mujeres socialistas escogieron este color como símbolo de la lucha feminista y posteriormente se le asoció al ocho de marzo.

Si bien es preciso entender que un solo día no basta para conmemorar los logros conseguidos por el género femenino en la historia, y muchas personas se podrían preguntar porqué tal día y no otro, es necesario entender que más que un día, es una fecha que nos permite evaluar en dónde estamos, donde estuvimos y hacia donde nos dirigimos como sociedad. Los varones no deben desentenderse de esta lucha, pues el ocho de marzo no basta para unirnos a la lucha por la igualdad de género, pues más que asistir a una marcha o publicar algún mensaje en las redes sociales, la igualdad de género representa un reto mucho más grande para todas las sociedades, especialmente las latinoamericanas.