La inquietantemente glamurosa Fiesta de la Candelaria

Alfredo Churata
Estudiante de Derecho


Hablar sobre la Fiesta de la Candelaria es muy fácil para muchos de los puneños como yo, la fiesta más grande y glamurosa del año; aquella en dónde la fe, la devoción y la desmesura se juntan; aquella que dura meses, semanas, días; aquella llena de colores, de alegría, nostalgia; aquella fiesta tan inefable que cada febrero se repite pero que dicen que empieza en diciembre. Claro es fácil, pero creo que es muy difícil y para mí ahora casi imposible expresar el sentimiento que genera esta fiesta para con los corazones y mentes de la sociedad puneña y de todos aquellos que la viven por primera vez, por tercera o por enésima vez. En este artículo trataré de explicar un poco de la significancia de la Festividad Virgen de la Candelaria así como, de nuevo tratar, pero con carencias, explicar el sentimiento que de esta emana.

La ciudad de Puno no es tan extensa, una ciudad donde es muy fácil encontrarte con alguien que conoces en la calle, una ciudad donde un saludo o un abrazo están a la vuelta de la esquina; es así como en el mes de diciembre puedes escuchar aquellos sonidos que atesoran en ellos el comienzo de una fiesta que tiene sus días centrales en las primeras semanas de febrero. En diciembre ya puedes escuchar aquellas zampoñas acompañadas de los bombos que atesoran aquella majestuosa danza de los Sicuris o tal vez los bombos acompañados de trompetas y platillos que bien pueden ser de la siempre elegante Morenada o de la encantadora Diablada, o de los siempre admirables Tinkus, o de los incansables Tobas, o de la bella Kullawada, o de los famosos Caporales y por supuesto que me faltan más adjetivos para las muchas inefables danzas que me faltan mencionar.

No importa dónde estés de alguna u otra manera, si estás en tu azotea o en silencio, en la calle, a orillas del lago, en el carro, caminando, logras escuchar aquellos sonidos que son un aviso de que algo muy grande se está germinando nuevamente, como si el sol volviera a salir luego de una larga noche de espera.

La historia de cómo empezó la adoración o devoción hacia la Virgen de la Candelaria es un poco extensa para este artículo así que trataré de explicarla en pocas palabras. Allá por el siglo XVIII en plena revolución de Tupac Amaru, llegaban a la ciudad de Puno las tropas rebeldes con el fin de tomar la ciudad; el ejército virreinal que aquella ciudad custodiaba era mínimo en comparación a las tropas tupamaristas, se dieron combates sangrientos por más de tres meses fuera la ciudad y cuando los rebeldes seguían avanzando y la ciudad ya no tenía esperanza los pobladores de aquel tiempo decidieron sacar en procesión a aquella virgen que empezaba a ganarse adeptos en la ciudad. Grande fue su sorpresa al notar que las tropas tupamaristas se replegaban para tomar otro camino fuera de la ciudad, ya que estas tropas al ver a lo lejos una gran cantidad de gente en la ciudad pensaron pues que el ejército virreinal había conseguido los refuerzos necesarios para continuar la defensa de la ciudad de Puno; es después de este suceso tan relevante que la fe y devoción hacia la virgen fue creciendo y expandiéndose por toda la región. Han de saber que la fiesta en sí de una u otra manera se basa en la devoción a esta Virgen que antaño significó mucho para los pobladores de aquel entonces.

En fin, la fiesta, que inició allá por 1929 y cada año congrega a cerca de 100 conjuntos con más de 70 danzarines por conjunto de danzas autóctonas durante su primera semana, danzas que provienen de los distintos distritos fuera de la ciudad. La segunda semana se congregan poco más de 80 conjuntos con más de 200 personas por conjunto, hay conjuntos que alcanzan los 1000 danzarines y otros que incluso los sobrepasan. Realmente durante esas dos semanas la ciudad no vive si no es por la fiesta, el ambiente se siente desde el momento en que entras, no importa la lluvia o el granizo, las tormentas o el frío, son como los guerreros de 300 listos para luchar, pero con elegancia, alegría y claro devoción. Nada puede detener la fiesta.

A continuación, un breve recorrido  de lo que se vive en estas dos semanas: el 1 de febrero se da la víspera en honor a la Virgen de la Candelaria algunas comunidades campesinas acompañadas de sus autoridades llegan con yerbas secas para la fogata, hay fuegos artificiales junto a una ceremonia; el 2 de febrero se da la misa en honor la virgen para continuar con la procesión por las principales calles de la ciudad; el 3 de febrero de dará el Gran Concurso de Danzas Autóctonas con los trajes y danzas nativas de los respectivos distritos, el concurso se da en el estadio de la ciudad y luego los danzarines y músicos salen a las calles principales para seguir bailando para toda la urbe puneña que emocionada espera en las calles para así verlos pasar. Ese día termina lo que son las danzas autóctonas para dar paso al concurso de trajes de luces unos días después.

El 8 de febrero se da la recepción de bandas y me quiero detener un momento en este suceso, es impresionante poder ver cómo cada barrio y conjunto reciben a las bandas que los acompañarán a lo largo de la fiesta, un conjunto puede tener hasta 5 bandas por la enorme cantidad de danzarines que en este se congregan, cada banda puede sobrepasar el centenar de músicos fácilmente. Las bandas hacen una entrada glamorosa a los costados o cerca de ellos están los danzarines y personas afines al barrio o conjunto abriendo el paso para que pasen, tirando serpentinas, cerveza, cantando y bailando al son de la música. Es imposible que no se te erice la piel con este acto, es como si toda una armada entre lista y marchando para la guerra que tiene que luchar, pero en vez de armas con ellos traen instrumentos, trajes elegantes y música la cual hace que tu corazón pueda palpitar inimaginablemente. El 9 de febrero se dan las vísperas, sí otra vez, de la Octava de Fiesta. Muchos conjuntos junto a sus bandas salen a las principales calles a bailar desde la tarde, pero sin trajes. El 10 de febrero se da el concurso el gran concurso de trajes de luces en el estadio de la ciudad, luego algunos conjuntos salen también a danzar por las calles, pero no por mucho tiempo ya que el 11 y 12 de febrero a las 6:00 am empieza la gran para de los conjuntos por las calles de la ciudad, antes la parada era solo un día, pero se terminaba como a las 3:00 am del día siguiente así que es por eso que desde el año pasado se decidió dividir en dos días.

Me gustaría decirles que ese día la fiesta por fin finalizó, pero para el dolor de la mano que escribe este artículo y de ustedes queridos lectores, la fiesta no finaliza, descansa sí, por unos días, pero aún no finaliza. El último evento que significa la culminación de la fiesta es el famoso Cacharpari o despedida como significa en el castellano. Días después de las paradas cada conjunto hace su respectivo Cacharpari según el día que le parezca, es un fiesta donde cada conjunto recibe a sus danzarines y bandas en sus respectivos locales para un último festejo, lleno de alegría y nostalgia ya que la fiesta se acaba, por ese año. Los Cacharparis se pueden extender hasta finales del mes de febrero, recuerden que son cerca de 80 conjuntos y todos realizan sus respectivos Cacharparis.

La alegría está en cada esquina de la ciudad durante estos días, es como si por unos días la ciudad se olvidara de sus problemas, penas y tristezas para dar paso a la inmensurable dicha. Es conmovedor ver cómo las personas que observan a los danzarines les alcanzan agua, cerveza, ron o cualquier bebida para que puedan seguir bailando; cómo las personas hacen barras y aplauden a los danzarines por el esfuerzo que hacen, tal vez ellos no lo sientan pero la alegría de verlos danzar con tanta pasión enerva cualquier corazón. Están ustedes invitados a vivir la fiesta en la capital folclórica del Perú, a orillas del Lago Titicaca.