Cuestiones de cine: Francis Ford Coppola en Ecuador

En la séptima edición del Festival de Cine La Orquídea de Ecuador llegó como invitado especial uno de los directores de cine más importantes de la historia: Francis Ford Coppola. Su llegada representó un punto crucial para el festival, pues su título de internacional no era destacado hasta ahora. También contamos con la presencia de Sebastián Leilo, sin embargo,la atención se enfocó en el director de ‘El Padrino’.

Los cinéfilos de la ciudad activaron sus alertas y el proceso de conseguir entradas, limitadas a la capacidad de un auditorio, fue todo un reto. Al final, una publicación al medio día en la página del festival anunciaba que las inscripciones estaban abiertas y habían 60 cupos disponibles, así que en menos de una hora todo estaba lleno. A pesar de eso, existía la duda de no recibir más que un correo diciendo: gracias por postular, te mantendremos informado,eso significaba que no estábamos del todo dentro. Llegó el día del evento y con temor de no poder entrar y con la convicción de hacer hasta lo imposible por ver a Coppola llegamos al auditorio. Filas eternas y una joven con una computadora confirmando entradas. Nos formamos y cuando nos acercábamos a la joven escuchábamos como muchas personas que habían llenado el formulario no constaban en la lista. No mentiré que cuando la joven me dijo que no se encontraba mi nombre se me formó un nudo en el estómago, pero solo fue momentáneo porque mi nombre sí estaba, por lo tanto todo salió bien.

El auditorio estaba repleto, había la seguridad necesaria, traductores para que nadie se perdiera nada y así empezó todo. Francis Ford Coppola salió al escenario y todos aplaudimos de pie, se lo merecía. Fue un diálogo muy ameno, comenzó por explicar cómo se enamoró del cine, como en su familia todos eran artistas, así que sentía casi como una obligación destacar en algo. Su mentalidad alejada de complacer a lo comercial hizo que llevara adelante proyectos que no parecían prometedores. Al estar ante un público en su mayoría joven, se centró en aspectos muy positivos de hacer cine, de amar el arte y encontrar en las cámaras un punto de fuga para demostrarlo. Relató que sigue haciendo lo que le gusta pero lejos del ojo público, así que tiene guiones bajo llave y ahora se dedica a su familia. La ola de preguntas de parte del público permitió que salgan temas interesantes: su declaración de que no le gustaba el libro de El Padrino de Puzo y que realmente no quería adaptarlo, elegía a sus actores por una ‘corazonada’ que sentía, adora ‘Los Soprano’ por su gran aporte a la televisión y al cine’, amaba a Marlon Brando pero que tuvo problemas con él y su inasistencia al set, los colores en sus películas estaban elegidos con un cuidado extremo y que hacer cine se ha convertido en algo difícil pues nos enfrentamos a un generación en donde lo comercial absorbe buenos films.

Coppola se considera un hombre de familia, así que ante una pregunta de los últimos casos de abuso sexual en Hollywood respondió que lamentaba que se usara el poder para cometer atrocidades y que él como padre y abuelo de mujeres espera que los culpables sean castigados apropiadamente, pero, que le preocupa que actos así dividan a hombres y mujeres.

Un punto interesante en su ponencia fue el señalar literatura latinoamericana, demostrando su conocimiento con nombres como Borges, Cortázar, Bolaño y recalcando su gran aporte: “En el último siglo, los artistas latinoamericanos han dominado la esfera del arte literario. Argentina, Chile, Perú, México, Brasil han hecho grandes trabajos en la novela moderna,que es un primo del nuevo cine’’.

Al casi finalizar la sesión, pidió una pregunta que se considere como una buena pregunta, y pienso que sí lo fue, por la respuesta que generó:
Asitente: ¿cuál sería su consejo para jóvenes que desean hacer cine?
Coppola: si es hombre cásese, si es mujer no se case…. Saludos Cuenca.
De esta forma, finalizó la ponencia ante un público que se levantaba entre un aplauso infinito para despedir al maestro. Fue un diálogo ameno, Coppola mantiene una sensibilidad infantil que permitió que sus palabras fueran motivadoras para una audiencia que lo esperaba con ansia.

Su llegada fue en Octubre de 2018, sin embargo, con el paso de estos meses uno toma más sentido a las palabras dichas en el auditorio, las recuerda y les da nuevos significados e importancia, este es el caso. Han pasado tres meses y aquella idea de defender el cine en su estado puro me ha mantenido pensante, sobre todo porque él es una muestra de que mantener el estilo puede dejarte de lado rápidamente en la industria, pero que a pesar de todo eso se mantiene tranquilo pues su deber era ese, hacer un cine de calidad que pudiera trascender las murallas del tiempo y se mantenga en la cima. Muchos consideran su aporte como importante pero lo están echando al olvido, incluso en el país fue recibido por pseudoartistas que tan solo deseaban la foto con ‘el del padrino’. No negaré que en el auditorio hubo un porcentaje de gente tan solo curiosa y que no tenían idea de quién era y lo que representaba, dejando fuera a personas que merecían estar allí. Por cuestiones como esas uno repiensa el entorno tanto cinematográfico como social, viendo inevitablemente que el sentido gregario es mayor, entonces ¿qué hacer? creo que es más simple la pregunta ¿qué no hacer?. No debemos perder el ojo crítico, tanto para el cine como para la vida.

No debemos desestimar el arte, esto no significa que no veremos de todo un poco porque eso nos permite saber diferenciar material de calidad, sino que prestaremos mayor atención a lo que se mantenga luego de nuestros filtros cinéfilos. No quedarnos con la primera impresión de un film, a veces se requiere ver más allá, consultar, referenciar… En conclusión, fue una visita muy buena, un sujeto agradable que ha hecho historia y que llegó a un desconocido país como Ecuador.

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