La resiliencia emocional en Keiko Fujimori

Alfredo Churata
Estudiante de Derecho


Es difícil explicar todo lo que este año nos está dejando; estamos a puertas del último mes del año, pero siento que aún las emociones, polémicas y sorpresas aún no han terminado. Es difícil también creer que Keiko Fujimori esté presa en estos momentos; a veces recuerdo eso durante mi día y sale una pequeña sonrisa de mi rostro, no por malicia sino por satisfacción. Para la misma Keiko debe ser difícil el hecho de estar tras las rejas y es que ¿Quién se lo hubiera imaginado? Es evidente que gran parte de la población, dentro de los que me incluyo, esperaba este momento, pero tal vez hasta fue hasta fantástico el momento en el que le ponen las esposas a la líder fujimorista, luego de que el juez Richard Concepción Carhuancho, gracias a la investigación y los argumentos presentados por el fiscal Domingo Pérez (nombre que por cierto la señora Keiko nunca olvidará ni sus posteriores generaciones) dictara la famosa prisión preventiva hacia la lideresa.  En ese sentido, no es fin de este articulo seguir hablando de este caso que ya ha sido explotado hasta lo más mínimo por todos los medios de comunicación, es fin de este elaborar un análisis en torno a la situación política de Keiko Fujimori, más concretamente a la situación emocional de esta líder política para lo cual abordaré algunos de los procesos o situaciones que pasó desde que entró en la política.

Keiko Sofía Fujimori Higuchi en el año 2000 era la primera dama de la nación, todo esto hasta la debacle del fujimorismo que empezó el 14 de septiembre del año mencionado con la divulgación de los ya famosos vladivideos. Mientras su padre, Alberto Fujimori, huía hacia Japón, ella salía en lágrimas de palacio de gobierno (hasta ahora me pregunto la razón de su pesar). Con solo 25 años una joven Keiko tenía que soportar la abrupta caída del gobierno de su padre y el acoso de la prensa, pero no sería su fin, tampoco tenía por qué serlo ya que unos años después en el 2006 sería electa como la congresista con más votos; es claro ahora que estábamos ante el surgimiento de una nueva fuerza, una fuerza que en el 2011 se materializó en un partido al mando de la mayor de los hijos Fujimori. Como es historia conocida para todos, ella no pudo lograr su deseo de llegar al poder al ser vencida por un comandante que tenía como general a su mujer, pero no es fin tampoco de este articulo hablar de eso. En fin, fue vencida en segunda vuelta, pero claro le debió dejar un gran sabor de boca, porque era su primera vez y claro si hay una primera, tenía que haber una segunda. Luego de la derrota del 2011 nuestra Keiko llegaba con la fuerza de un Jedi a las elecciones del 2016, llegaba lista, esta vez no podía perder, no había posibilidad, ya no era una novata políticamente hablando, hace tiempo que había dejado de serlo.

Un semblante más seguro, más fluido y resonante emanaba de ella, se veía que tenía el control de la situación, que tenía al toro por las astas. Sin embargo, luego de la segunda vuelta más reñida en la historia política de nuestro país, volvió a caer, se volvió a encontrar con el muro de la derrota chocando con él y quedando inconsciente. ¿Cómo he podido perder por 40000 votos? ¿Cómo un viejito que está más allá que acá me ha vencido? ¿Por qué he vuelto a caer? Son preguntas que tal vez se hizo Keiko en su cuarto luego de ser vencida, tal vez soltó unas lágrimas, tal vez tiró algunas cosas, tal vez rascó el piso hasta intentar sacarle sangre, tal vez hizo todas esas cosas, tal vez… pero no fue suficiente para su completa derrota, había chocado contra el muro de la derrota sí, pero el hecho de tener mayoría en el Congreso como partido le fabricó una escalera capaz de superar aquel amargo golpe, se limpió el rostro, se sacudió las ropas y siguió; no era presidenta, no tenía ningún cargo público ni siquiera tenía un trabajo conocido, pero era la persona con más poder de nuestro país, era la emperatriz, la reina, la que podía censurar ministros si se le daba la gana, la que sacó del poder al viejito bailarín de PPK.

Qué satisfacción que habrá sentido, tal vez la misma que nosotros al verla enmarrocada, pero tuvo un costo, no económico ni político era un costo familiar: Kenji. Luego de los mamanivideos que tuvo como corolario la negación al indulto hacia Aberto Fujimori, el pobre Kenji era separado del partido por su propia hermana con lo que se confirmaba un conflicto entre ellos.

Resumamos hasta aquí: en el 2000 nuestra joven Keiko con solo 25 años sale en lágrimas de Palacio de Gobierno luego de la caída de su padre, pero era aún joven y tenía mucho por vivir, no era su fin. En el 2011 con 35 años soporta su primera derrota debió doler, sí, pero más que eso debió impulsarla a seguir. En el 2016 con 40 años postula nuevamente, pero gracias a la ayuda consciente de 40000 personas no llegamos a estar bajo su poder, es decir una derrota más y supongo que la más dolorosa para ella, es como hacer todos los quehaceres de la casa con la esperanza de que tu madre te deje salir, pero al final no te sirvió de nada porque no te dio el permiso. Pues la madre que deniega el permiso son acá los 40000 votantes que no permitieron a Keiko salir a que juegue con nosotros y con el país. Todo bien, luego con su mayoría en el Congreso y un apoyo popular considerable era la persona con más poder en el Perú, todo hasta los mamanivideos, que termina en la pelea con su hermanito Kenji y la posterior anulación del indulto a su padre, todo esto la mandó a la misma misa temprano.

Ahora a puertas del último mes del 2018, Keiko está presa, el costo de expulsar a su hermano de su partido y de una u otra manera frustrar el indulto a su padre hizo que el apoyo popular que antes había tenido no se equipare al actual, está empezando a ser traicionada por sus Congresistas más leales, la están empezando a dejar sola nuevamente como cuando su padre fugó, en pocas palabras ¿Quién puede estar emocionalmente estable luego de ser rechazado en sus entrevistas de trabajo, por muy poco, luego de pelearse con tu familia, luego de empezar a ser traicionado por tus amigos y por último, luego de estar en la cárcel? Puedo estar totalmente en contra de acuerdo a lo que el fujimorismo propone como partido e ideal, puedo estar con contra de todo el daño que ese partido le ha hecho a nuestra nación, pero no puedo, no debo y no quiero subestimar el poder de Keiko y no hablo del poder político; la señora K ya nos ha demostrado que puede sobresalir de un ambiente de problemas, lo ha hecho durante toda su vida y siempre supo sobreponerse de alguna u otra manera. No sé si sea el final de Keiko Fujimori políticamente hablando, lo dudo, pero cuando salga de la cárcel no será la misma señora K de siempre, no, un semblante más tranquilo y con menos deseo de entrar en conflicto será el que la caracterice, un semblante de víctima; sin embargo debemos recordar lo que ella representa en verdad: la dictadura, la corrupción, la conchudez y la inmoralidad.

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