La masacre de las bananeras: noventa años después

Explicar el cómo y el porqué de los derechos de los trabajadores corresponde directamente a una labor de memoria histórica, historia de opresión y denigración de la clase obrera colombiana y mundial, tomándose La masacre de las bananeras como máxima de dicha discriminación burguesa hacia el ciudadano de a pie. Hoy y siempre en la historia colombiano dicho hecho será recordado por su importancia histórica, su atropello a toda noción de los derechos humanos y decencia.
La masacre de las Bananeras fue una matanza de los trabajadores de la United Fruit Company, en el año de 1928, en Ciénaga, Magdalena. Los hechos inician un 28 de Noviembre de 1928 con una gran huelga en la zona bananera de Ciénaga, donde los trabajadores de las plantaciones se negaron a cortar los bananos producidos por la United Fruit Company y por productores bajo contrato con la compañía. No se llegó a un acuerdo colectivo, por la cual la noche del 5 de Diciembre los soldados colombianos acudieron a la violencia para la solución del problema, éstos dispararon sobre una reunión pacífica de miles de huelguistas, matando e hiriendo a la gran mayoría.
Así mismo es increíble pensar cómo en un país libre, tantos legalistas y republicanos hayan pasado en silencio cómplice tan grandes atentados, dichas afrentas a la soberanía del pueblo y la justicia, cometidos por una dictadura militar sin que un solo hombre de la nación se levantara en contra de dichas ideologías para volver a las ideas de justicia tan vilmente ultrajada y los principios de humanidad, pisoteados burda y criminalmente.
Básicamente lo que se busca es una explicación jurídica histórica, pero primero es prudente hacer ciertas observaciones en cuanto a lo que corresponde el ámbito jurídico para el acercamiento a dicho campo, el derecho es la fuerza específica de la sociedad. Estudiar el campo jurídico implica estudiar toda la complicación de la vida social. El derecho no nace por voluntad propia del hombre, el derecho se impone, es algo inherente a la naturaleza de éste y de las cosas. Dicho derecho entonces forma parte de la actividad sociológica, encuentra su fundamentación el objeto sobre el cual recae su estudio y campo de aplicación, el hombre. Entonces, se puede hablar de una afinidad en el derecho, un equilibrio entre leyes. La perturbación en una esfera del derecho, tiene repercusiones que implican una vulneración total. Además de esto, el derecho nace de valores de orden esencialmente psicológicos, esencialmente la moral, entendiéndose entonces el derecho vigente de un país como una síntesis moral.
El derecho tiene una característica muy importante y es su relación paralela con el poder, el derecho sin poder no tiene efectividad ninguna, y el poder sin derecho no tiene legalidad alguna, sería un poder arbitrario e impuesto, por lo tanto, no puede considerarse al derecho sin el poder, ya que entonces el primero sería inútil y el segundo sería totalmente vacío, en una sociedad burguesa, el poder estará acumulado arbitrariamente en los sectores poderosos y poseedores de los medios, vendiendo una idea a medias de lo que implica la democracia, alienando a la clase obrera y hacerla creer que éste ejercicio representa solamente el gobierno de las mayorías, cuando realmente debería verlo como se es realmente, el gobierno del pueblo, pero un gobierno colectivo, es decir, que sea tomado en consenso, en grupo, en un intercambio de ideas para el beneficio colectivo y el intercambio de ideas. Debido a dichas fallas y factores históricos se da como producto un derecho pútrido, deshumanizante y violento, ligado también al factor económico, en un país de orden capitalista, lo más lógico sea que dichas políticas y ordenamiento sean los favorecientes al modelo económico, en dicho caso para el beneficio de la clase burguesa.
Todo esto hace parte de la cuestión separativa entre el estado y la soberanía, ¿realmente la soberanía reside en el pueblo? si es así, el ideal de los burgueses sería expropiar al obrero de la idea de poder, llegando inclusive al punto trágico de arrebatar la vida para evitar la reivindicación de sus derechos. El ejercicio de poder entonces es cambiado, la ley está respaldada por la fuerza, la fuerza de la clase burguesa, por lo tanto es temida si es que de verdad se aspira a salvar el destino de la patria, se debe entonces, recibir, antes y sobre todo en el saneamiento moral de los hombres y las costumbres.
El derecho es la fuerza específica de la sociedad. Estudiar el campo jurídico implica estudiar toda la complicación de la vida social. El derecho no nace por voluntad propia del hombre, el derecho se impuso, es algo inherente a la naturaleza de éste y de las cosas. Dicho derecho entonces forma parte de la actividad sociológica, encuentra su fundamentación el objeto sobre el cual recae su estudio y campo de aplicación, el hombre. Entonces, se puede hablar de una afinidad en el derecho, un equilibrio entre leyes. La perturbación en una esfera del derecho, tiene repercusiones que implican una vulneración total. Además de esto, el derecho nace de valores de orden esencialmente psicológicos, esencialmente la moral, entendiéndose entonces el derecho vigente de un país como una síntesis moral.
El criterio humano ha sido entonces el principal factor en la aplicación del derecho, desde el hombre primitivo, que o poseía conocimientos técnicos sobre el ámbito de la sociología, por un proceso propiamente antropomórfico de observación y aplicación aplica las leyes que dirigen su propia actividad y el contexto que los rodeaba, tuvo entonces la idea de atribuir dichos acontecimientos a uno o varios seres superiores, creando entonces la noción del derecho divino, pasa a ser entonces una noción teocrática del derecho, siendo entonces visto el derecho como una relación directa con dios, esto es entonces hasta la edad media, con el nacimiento de la metafísica y el renacimiento ideológico que entonces el concepto de derecho no se encierra en la superioridad divina, pero es reemplazado con otro concepto, la razón. Seguían tomándose ciertas columnas, ciertos pilares ideológicos, pero la actividad humana cambia entonces de objetivo sin cambias su esencia. El elemento exterior cambia, pero el elemento psicológico sigue siendo el mismo, el deseo de impartir un orden social. Y entonces son reemplazados los conceptos anteriormente divinos por unos de carácter ideológico, y se trasciende a una noción más académica del derecho, gracias a conceptos como libertad o igualdad se da la noción completa del derecho como un campo de estudio, tanto sociológico como político.
Este positivismo examinó los hechos tangibles, la aplicación directa de dichos ordenamientos y sus consecuencias, pero seguían habiendo vacíos, fallos en estos mismos, faltando entonces el elemento moral, un elemento que ya no encontramos y ya no buscamos en los elementos externos pero nos es heredada por la subconsciencia, circunstancias históricas y socioculturales. Se relaciona así mismo esto con la cuestión de la soberanía, la soberanía no es más que el mismo sentimiento de la atribución del poder, pero transformado.
Y así mismo, en base a éstos principios expuestos, demuestra la gravedad del problema en cuestión, aquellos en los que está confiado el poder de impartir justicia plena, contra los delincuentes según el sistema penal, pero víctimas bajo cualquier consideración de decencia y humanidad, siendo entonces los grandes responsables de las consecuencias graves los propios señores de la justicia, ahí donde falte entonces la justicia, se verá una oportunidad para el corrupto, el villano, el asesino, el criminal, se verá entonces en un parlamento, en un gobierno alejado de toda cuestión de responsabilidad jurídica, un patio de juego para el burgués tirano y sus propios intereses. Hablo entonces del burgués tirano, y no completamente de la clase burguesa, porque independientemente de la suerte o el seno familiar que lo haya recibido, siguen habiendo entonces de igual forma dos clases de personas, los hombres de índole intelectual, que son aclamados propiamente por unos logros que sólo son logrados por un simple entorno que los rodea y los permitió estar en ese pilar, los hombres que sólo son lo que los hizo la circunstancia y la casualidad, en éste caso hombres que son poseedores del poder porque se les ha puesto el poder en las manos y tiene la responsabilidad de mantenerlo cueste lo que cueste, por otro lado está el otro tipo de hombre, el hombre que se ha hecho a sí mismo y ha transformado el contexto y circunstancias que lo rodean, hasta que surge dentro de dicha élite, dicha fuerza moral y social que se toma el poder y desafía el estatus quo, los hombres que mantienen y los hombres que transforman. Si es que de verdad se aspira a salvar el destino de la patria, se debe entonces, recibir, antes y sobre todo en el saneamiento moral de los hombres y las costumbres.