José Domingo Pérez: ¿Héroe nacional?

Walter Velásquez
Estudiante de Periodismo.


Octubre, dentro del imaginario peruano, es conocido como el mes de los milagros, principalmente por la parafernalia que despierta El señor de los milagros, conocida manifestación religiosa característica de este mes. Este año, la parafernalia bien pudo haber sido atribuida al Cristo morado, mas no fue así, esta parafernalia tenía un rostro, el rostro del fiscal José Domingo Pérez Gómez, que en pocos meses se ha convertido en un ídolo de la juventud y también, en un ejemplo de la lucha anticorrupción. Perteneciente a la Primera Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Lima, destacado, del 31 de julio al 31 de diciembre de este año, a la segunda Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Lavado de Activos y Pérdida de Dominio del Ministerio Público, el fiscal Pérez, con valentía e inteligencia ha sabido manejar uno de los casos más controversiales de los últimos tiempos, Los Cócteles, que investiga el financiamiento ilícito al partido Fuerza Popular (en ese entonces, Fuerza 2011) camuflado a través de los famosos cócteles por parte de la

En diciembre de 2017, en el marco de esta investigación, realizó un allanamiento en dos locales de Fuerza Popular. Congresistas como Becerril y Salgado, mediante fotos y insultos, amenazaron al fiscal, avisándole que no tenía idea de con quiénes se estaba metiendo, a vista y paciencia de los medios de comunicación.  No se debe olvidar tampoco, el pintoresco allanamiento al hogar del ex-ministro fujimorista, Jaime Yoshiyama Tanaka, acusado de haber recibido los aportes fantasmas de la empresa constructora Odebrecht.

Ya ubicados en octubre, le tocó a la persona que parecía intocable dentro del caso: Keiko Fujimori. Primero empezó con una detención preliminar  ordenada por el titular del Primer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria, Richard Concepción Cuarhuancho, tras solicitud del fiscal encargado del caso. No solo Keiko fue detenida, sino también  las 19 personas implicadas en el caso (incluyendo a otro ex  ministro Augusto Bedoya)  pero sin Yoshiyama, que había fugado al país con destino a Estados Unidos, a pesar de tener un reglamento de no viajar afuera del país por el caso “Cócteles”. Exactamente fueron 7 días donde la lideresa de la “Fuerza número 1” estuvo detenida hasta que la decisión del juez Concepción Carhuancho fuera revocada. Claro que, contando con esto, el fiscal Pérez había formalizado la investigación preparatoria y prosiguió con la solicitud de 36 meses de prisión preventiva para la ex candidata y las otras personas involucradas en el lavado de activos, petición evaluada por el mismo Concepción Carhuancho.

Las audiencias comenzaron el 19 de octubre, lapso en el cual la defensa de la señora Fujimori -pedido al cuál se sumaron el resto de las defensas- solicitó la recusación del juez Concepción, que posteriormente fue desestimado. A partir del 19, la sala de audiencias se transformó en un campo de batalla entre un fiscal corajudo y una defensa animalesca, quiénes argumentaban que la premura por la prisión preventiva revelaba una actitud prepotente de Pérez Gómez y del Ministerio Público contra los acusados. Se podría apelar a la inspiración, al daimon del que hablaban los griegos, pero probablemente tenga mucho más que ver con el arduo trabajo de su despacho, que el fiscal presentó argumentos irrefutables de que dentro de Fuerza Popular, se encontraba infiltrada una organización criminal, cuya cabeza resultaba ser nadie más que Keiko Sofía Fujimori Higuchi.  Fuimos testigos de 12 días intensos para Pérez, donde mostraba numerosas pruebas (entre ellas, extractos del ya conocido chat La Botica) frente a la actitud prepotente de las defensas, lideradas por Giuliana Loza, la abogada de Keiko Fujimori, que, en reiteradas oportunidades, trataba de convertir la audiencia en un circo. Y poco antes de que acabe el mes, el 31 de octubre se cumplió el inesperado milagro: Concepción Carhuancho dictó los 36 meses de prisión preventiva para la lideresa de Fuerza Popular, siendo recluida inmediatamente en el Penal Anexo de Mujeres en Chorrillos. Pérez no mostraba signos de felicidad, pues no hay nada feliz en mandar a alguien a prisión, pero esto no importó mucho para miles de peruanos, que celebraron esta decisión casi como si fuera una clasificación al Mundial. Posteriormente, y aún ahora, se sigue dictando las resoluciones de prisión preventiva contra todos los investigados, excepto Jorge Yoshiyama, que ya se acogió a la confesión sincera en aras a obtener una mejor sentencia que el resto.

Lo que parecía imposible se hizo posible, pero… ¿fue suficiente?

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Pues no, semanas atrás, el mismo fiscal ha ido tomando acciones en la investigación que le sigue al ex presidente peruano Alan García por el caso Lavajato, y tras solicitar su impedimento de salida -que fue aceptado el sábado 17 del presente mes- pese a que el propio ex presidente señaló que se allanaba a la decisión, a las horas de esta decisión, se allanó pero a correr desesperadamente a la casa del embajador de Uruguay para solicitar asilo político por una persecución política en su contra.  Ocasionando esta reacción en uno de los ex presidentes peruanos con mayor repudio por parte de la población, muchos ya han ido más allá de alabar la actitud del fiscal al enfrentarse a estos aún supuestos monstruos grandes de la corrupción peruana y lo han calificado de héroe nacional. Habría que preguntarnos si esta calificación no es apresurada, habría que preguntarnos ¿Es el fiscal Domingo Pérez realmente un héroe nacional?

Si bien el debate se podría tornar infértil, presentamos las dos posiciones de forma rauda. Se le acusa de no investigar con la misma alevosía a ex presidentes como Ollanta Humala, Alejandro Toledo o Pedro Pablo Kuczynski que también son involucrados en el caso Lavajato, o de su actuación en las investigaciones al actual Presidente peruano, Martín Vizcarra sobre el Moqueguazo, entre otros casos. Habría que señalar también que hace poco se han levantado dudas sobre su imparcialidad por su inacción en el caso Chinchero, dudas levantadas por el propio Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, presuntamente miembro de la organización criminal Cuellos Blancos. Pero estas dudas, infundadas, se ven refutadas al enterarnos que si bien fue encargado a dicho caso, posteriormente fue separado por el propio Fiscal Chávarry. Y en los casos de Ollanta Humala y Alejandro Toledo, en el primero se le dio el caso Madre Mía pero nuevamente fue separado, y en el segundo caso, se ha instalado en el imaginario de muchos peruanos que el fiscal Pérez es el encargado de todo el caso Lavajato, cuando él forma parte de todo un equipo de fiscales, esto quiere decir que él no es el encargado de dichas investigaciones actualmente.

Para otro sector, Pérez no es solo es considerado como una figura de admiración, sino como un objeto de aprendizaje para la juventud. Hace una semana, formó parte del taller de Derecho Procesal Penal “Florencio Mixán Mass” en la Universidad Nacional de San Marcos, recibiendo una masiva ovación del público asistente.

Ya como conclusión, Pérez no podría ser un héroe ya que dentro de la historia peruana, consideramos héroes a aquellos que lucharon por su patria y murieron por ella, como Miguel Grau, José Olaya, Alfonso Ugarte y Túpac Amaru. Pérez no podría llegar a ese nivel pero sí podríamos considerarlo como el nuevo rostro de la justicia en nuestro  país. Sería excelente que gente como él pudieran ver todos los casos de corrupción que existen, pero por como se presenta el panorama judicial con algunos elementos como el Fiscal de la Nación, Pedro Chavarry, sería un sueño imposible ver más Pérez acabar con toda la plaga de la corrupción. No podrá ser un héroe  pero sí es un verdadero justiciero. Hemos presenciado la caída de Keiko Fujimori, y posiblemente veamos las caídas de Kuczynski, Toledo, García y Humala. Por ahora parece complicado, pero nada nos impide soñar.