El derecho a la educación en el Perú

La educación pública y de calidad en el Perú no existe porque en su lugar existe una mercantilización de la educación. Esto conlleva a que el sistema educativo no se piense como una totalidad que integre las diferentes realidades de nuestra nación hacia un desarrollo. En este sentido la realidad educativa se puede analizar desde cuatro pilares: aprendizaje, docentes, gestión e infraestructura.

La forma de transmitir los conocimientos está en entredicho cuando en la última prueba PISA el Perú ocupo el puesto 64 de un total de 70 países en un examen que mide los conocimientos en las áreas de Ciencia, Matemática y Comprensión Lectora. Cabe resaltar que se mejoro con respecto a la prueba anterior en donde nos ubicamos en el ultimo puesto, sin embargo, estos resultados están lejos de ser satisfactorio. De este modo, la formación del estudiante se ve limitada por una enseñanza tradicional que se enfoca en moldear un prototipo de estudiante ejemplar y no en desarrollar las aptitudes personales de cada estudiante. Por último, todavía se enseña en las escuelas religión cuando en teoría somos un estado laico. Este hecho constituye un problema porque se esta utilizando el tiempo académico para enseñar religión cuando se podría utilizar para enseñar otros cursos o ampliar el tiempo de los ya existentes.

La realidad de los docentes en el Perú es precaria por los bajos sueldos, condiciones laborales y diferentes contratos laborales. En lo que respecta al sueldo de los profesores existe siete escalas remunerativas que se encuentran entre los S/2.000 y S/ 3.800. Esto genera que la carrera magisterial no sea atractiva porque el tiempo invertido en la universidad para sacar el título, el tiempo invertido en las horas de enseñanza y en la preparación de las clases no corresponde al sueldo percibido. Ademas, que el sueldo no alcanza para cubrir la canasta básica familiar. Por otro lado, las condiciones laborales son precarias porque existe dos tipos de contratos: docentes contratados y nombrados. En donde los primeros son contratados por un periodo de tiempo, lo cual deriva en inestabilidad laboral. Ademas, hay un trato diferenciado entre los contratados y nombrados en lo que respecta a beneficios laborales cuando en la práctica hacen el mismo trabajo.

En la gestión educativa se encuentra la falta de ambición del Estado peruano de poner a la educación como prioridad dentro de la agenda de desarrollo del país. Esto se ve reflejado en el presupuesto invertido en educación y el sistema de gestión educativo. El presupuesto en educación es solo de un 3.9% del Producto Bruto Interno (PBI) mientras que la inversión por alumno es de $1,100. Así, Perú se constituye como uno de los países que invierte poco en educación en la región y manifiesta el poco interés por los temas sociales. Del otro lado se tiene que la gestión de las escuelas se encuentra en condiciones decadentes cuando las instituciones educativas se utilizan con otros fines que no son educativos en horas no escolares, en donde se alquila el local escolar para guardar carros, hacer eventos, entre otros; todo con el fin de generar ingresos que escasean en las escuelas. Asimismo, se tiene que en la actualidad todavía hay instituciones educativas que dan clases en dos turnos en la mañana y en la tarde. Esto deriva en una educación diferenciada entre los estudiantes del turno mañana y tarde, al igual, que un recorte, en las horas de clases.

Por último, se tiene el déficit en infraestructura lo cual genera una asimetría en el acceso a una educación de calidad entre las diferentes regiones del Perú. El déficit asciende a S./100,000 mil millones de soles según el Ministro de Educación, Daniel Alfaro. Sin embargo, lo que no dicen estos números es que mientras más tiempo se mantenga este déficit en infraestructura mas tiempo se excluyen a generaciones de estudiantes que no pueden acceder a una infraestructura que le proporciones servicios como aulas seguras, servicios higiénicos, bibliotecas, espacios recreativos y mucho menos a un acceso a una educación con la implementación de la tecnología en la información y la comunicación  (TIC) y en consecuencia la brecha en infraestructura se convierte en una herramienta de la reproducción de las desigualdades socioeconómicas.

Después de analizar la situación educativa del Perú se puede llegar a la conclusión de que el Estado no considera la educación como una prioridad y peor aun cuando se da paso a que el sector privado ingrese en el sistema educativo. Ya que, al entrar la lógica del mercado a un ámbito público se generan asimetrías en el acceso a la educación.

Asimismo, la educación privada también encuentra su propia problemática, ya que, al convertirse en un bien de consumo se encuentra que hay una educación para todos los bolsillos. Desde los colegios de bajo costo cuya infraestructura es una casa hasta los colegios mas exclusivos de Lima en donde la pensión se paga en dólares, la infraestructura abarca una manzana y hay un examen de admisión. Entonces se tiene que la educación de calidad se ve limitada a un sector social que monopoliza el conocimiento. De la misma manera, el sistema educativo actual reproduce las desigualdades sociales y económicas al brindar mejores oportunidades a unos sectores sociales en detrimento de otros.

El acceso a una educación de calidad es un derecho fundamental porque a través de esta las personas pueden desarrollarse de forma integral en la sociedad y el país puede avanzar hacia un desarrollo social.