Introducción de Poliantea

Alrededor de Latinoamérica, recorre un fantasma, el fantasma de la revolución. Se siente en cada esquina, en cada salón, en el aire, en la sangre, las ansias de renovación. Su historia, no ha sido sino hasta ahora, una historia de revoluciones. Injustamente, a quiénes reclaman dicho cambio, se les tilda de terroristas, golpistas y otros improperios que atentan contra su dignidad. En este marco, en pleno siglo XXI, la región entra en un contexto en el cual, pese a la necesidad de cambios, la mayoría de los intelectuales, las voces llamadas a ser disidentes, a liderar el cambio, optan por el conservadurismo, posición que respetamos pero que concordamos en no ser lo que nos llevara a convertirnos en lo que necesitamos. No fuimos los primeros ni seremos los últimos en darnos cuenta que es necesario un cambio de paradigma, un cambio de rumbo, un cambio en esencia. Frente a este deseo, nace Poliantea.

Aclaramos que hay quienes se aprovechan de este clamor popular para llevar a cabo sus agendas personales, hay quienes se camuflan en este descontento y lo perjudican. No nos referimos a ellos, sino a quienes, pese a todo el cargamontón en su contra, luchan contra la injusticia, la corrupción, ya sea en las calles, ya sea en las universidades. Existirán entre ellos discrepancias, pero mantienen el deseo de cambiar su realidad. Si antes nos separaban las fronteras, ahora la tecnología nos permite mantenernos más informados de lo que pasa en nuestros países hermanos, a unirnos en espíritu, a sus luchas. Poco a poco, nos hemos acercado, producto de la globalización, a cumplir dicho ideal unidos como si fuéramos una sola fuerza. Pero seguíamos sin saber por dónde ir, por dónde empezar. Con la aparición de Poliantea, el camino empieza a dilucidarse.

Más que las ideas de un grupo, representa un espíritu.

Los escritores de esta revista hemos propuesto trabajar en conjunto, para ofrecer, lo que bajo nuestro juicio, una alternativa a lo ya establecido. Más que la mera exposición, buscamos el debate, la confrontación de ideas, en aras a lograr el común objetivo. En este esfuerzo, quienes abandonen la iniciativa no podrán ser acusados de cobardes, tan solo se habrán visto sobrepasados por lo que significa este esfuerzo. Se alejarán algunos elementos disonantes, vendrán otros buenos. Contra la desinformación y la posverdad que nos invaden cada vez más, nace Poliantea.

Esta revista no es una argolla. Más que las ideas de un grupo, representa un espíritu. Puede parecer arriesgado, incluso desesperado. No es solo la iniciativa de sus fundadores, sino la iniciativa de las voces que ya no están, las que fueron silenciadas por el yugo de la represión, de la dictadura, que clamaban algo que ahora recogemos; la necesidad de un cambio. El tiempo que nos ha tomado concretar esta iniciativa podrá parecer corto, mas las ideas no surgen del polvo y esta revista tampoco. Nuestro esfuerzo se ha unido con el de otras mentes que piensan y sienten como nosotros. Lo que pudo haber sido antes un panfleto ideológico, ahora se convierte en la voz de los que no tienen voz, de un movimiento, de una generación.

Poliantea no busca la libre exposición de ideas. Ya lo decía José Carlos Mariátegui mejor que nosotros en Introducción a Amauta; «No le hacemos ninguna concesión al criterio generalmente falaz de la tolerancia de las ideas». Hay ideas que no pueden, no deben ser toleradas. Contra ese concepto, que tanto ha calado en nuestras mentes, también lucha Poliantea. No habrá cambio verdadero si no podemos separar la paja del grano, si no podemos discernir entre las buenas y las malas ideas.

Tantas veces han nacido proyectos sin espíritu, sin contenido. Poliantea no necesita declarar lo que tiene o no, será su lector el que juzgará.

El objetivo de esta revista, como mencionamos anteriormente, va más allá de la exposición de ideas bien argumentadas. Ya lo enunciaba bien Cremes, homo sum, humani nihil a me alienum puto, y en esa línea nada de lo humano nos es ajeno. Así, si bien Latinoamérica es nuestro punto de partida, no es nuestro límite. Apuntamos a esclarecer lo que tenga que ser esclarecido, a discutir lo que tenga que ser discutido, a denunciar lo que tenga que ser denunciado, a recordar lo que tenga que ser recordado. En un momento en el cual llamar las cosas por su nombre es ya revolucionario, Poliantea busca ir más allá. Esta revista busca envolver una voz, un pensamiento.

No es necesario decir nada más que el momento histórico de nuestra región nos demanda una reacción, esta revista, habría que ser poco perspicaz para no verlo, lo es.