Tampoco, tampoco

Diego Abanto Delgado
Estudiante de Filosofía


Poco o nada se puede elogiar de la figura de Keiko Fujimori, pero dentro de las cosas “buenas” que busca hacer, está la desalbertización de Fuerza Popular. Y es que desde la derrota que sufrió en el 2011, entendió que la imagen de su padre no podía estar tan asociada a ella. Pero no solo eso, entendió que necesitaba crear un partido. Keiko apostó por un fujimorismo democrático, por más increíble que suene. Fue gracias a esto que nace Fuerza Popular.

Pero esta apuesta es incómoda para quiénes son fujimoristas de la vieja escuela. Esta es la razón por la cual muchos personajes asociados al fujimorismo salieron por la puerta trasera entre 2011 y 2016. Pero el problema de esta purga partidaria es que no fue exitosa; en su interior Fuerza Popular albergaba a Kenji Fujimori, quién comulga con los métodos de su padre, aparentemente en todo sentido.

Sorprende la transformación que ha sufrido Kenji, dejando de ser el centro de las burlas para convertirse en una de las figuras más importantes que el fujimorismo tiene actualmente. Sorprende para quiénes veían en él a un muchacho inmaduro incapaz de hacer política. Pero esta subestimación no solo provenía de los rivales políticos del fujimorismo, sino de su propia bancada. Nunca fue tratado con el respeto que otros miembros de bancada sí tenían, pero algo de cierto hay en que tampoco hizo nada para merecerlo.

Pero tras la vacancia, ha demostrado tener más poder del que se pensaba. Y esto es incómodo para cualquiera. Junto a sus mal llamados Avengers, Fujimori ha logrado formar un bloque de relegados, hambrientos de poder, hambrientos de venganza.

Es obvio que con cada paso que dan, van ganándole terreno a sus antiguos colegas. Una estrategia sorprendente, y hasta admirable la de apelar por la simpatía de la población antes que la de la clase política. De momento, les está dando resultado.

El problema con este bloque es que cuenta con un respaldo tácito de algunos medios. Ha llegado a tal mutación nuestra prensa que uno empieza por olvidar que se trata de un Fujimori. Es solo Kenji y sus Avengers, defensores de la democracia. Defensores de PPK.

Para los relegados, esta es su oportunidad de sobresalir. Las cámaras le sonríen (acaso por primera vez) a Clayton Galván o Maritza García, antes dejados de lado por su bancada, han encontrado al lado de Kenji su boleto dorado. Muchos eran desconocidos por la prensa, pero ahora son sus engreídos. Salen en televisión o radio denunciando un atropello y vende, pues antes que un odio a Kenji, el antifujimorismo se ha vuelto un odio a Keiko.

Kenji vence por doble partida, pues salvando a Kuczynski consigue la libertad de su padre y queda así como un buen hijo. Ante esto, Keiko es la gran perdedora. No solo quedó claro que no existía una disciplina partidaria en su bancada tras la no-vacancia, sino que su imagen de líder ha perdido terreno frente a la de su hermano, lo cual podría significar un conflicto interno que iría más allá de una simple vacancia.

Lo cierto es que Fuerza Popular no tiene tiempo para sanar heridas, ya se prepara para apoyar las mociones de vacancia a Kuczynski que se presenten en el Congreso y lograr así su cometido. Mientras que el bloque de los relegados podría volver a defender al Gobierno, instaurándose así como un nuevo bloque oficialista.

Con su voto en ámbar-supuestamente de consciencia- el grupo de Kenji apostó por la libertad de Alberto Fujimori. Claro está que dejó de lado lo que era mejor para el país, que se cae a pedazos durante este gobierno.

Preocupa que el grupo que lidera el congresista más votado, antes que el Perú, ponga a un reo. Sí, es cierto, todos quisiéramos un hijo como Kenji, pero ¿queremos un político como él?

Tras la expulsión de los tres pesos pesados del bloque (Kenji Fujimori, Bienvenido Ramirez, Maritza García) y la renuncia de los 7 restantes, se cree que un fujimorismo dividido es inofensivo. Ya subestimamos a Kenji una vez,el Perú volvió a perder. ¿Y ahora me dicen que un fujimorismo dividido es inofensivo? Si bien Kenji no es serio, su padre tampoco lo era y ya sabemos todo lo que fue capaz de hacer. ¿Subestimarlo otra vez? Lo siento, pero tampoco, tampoco.

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