Más odio, menos democracia*

Diego Abanto Delgado
Estudiante de Filosofía


Primer días del año y aún no renuncia. Mientras el panorama político se va pudriendo cada día más, Kuczynski sigue aferrándose al cargo presidencial cual bebé a un juguete, esperando que de tanto insistir se lo quede. Hasta el momento todo hace indicar que su caída, que tarde o temprano tendrá lugar, será su fin en su vida política. Por allí quedarán residuos de aquellos supuestos maniqueísmos entre la democracia y el golpismo, de los que hizo uso para salvar su pellejo incontables veces. Kuczysnki definirá mucho en este nuevo año, y con él, podrían definirse muchas cosas alrededor de nuestra política. ¿Pero cómo esto surge como reflexión para el nuevo año?

En las últimas semanas, la coyuntura ha girado en torno a vacancias e indultos. Ahora, entre dulces uvas y peligrosos fuegos artificiales, todo gira en torno a el incógnito 2018. En pocos días, la atención se centrará en la llegada del Papa Francisco y si nada se sale de lo previsto, el fútbol tomará su lugar. En cierta forma, Kuczynski tendría todo para seguir jodiendo el país en paz, bonito panorama el que enfrentamos.

Y es que tras su épica resurrección política, Kucyznski ha decidido complacer a sus enemigos y molestar a sus supuestos aliados otorgándole el indulto por razones humanitarias a Alberto Fujimori. Es evidente que hubo un juego en pared entre ambas fuerzas, como midiéndose, como esperando quién se doblaría primero. Eso sí, era una pelea no tan de extremos. Y es que entre Keiko y Kuczynski no existen tantas diferencias. Sólo queda recordar cuando coreaban PPKeiko en la campaña de 2011. Por lo tanto, el odio entre FP Y PPK era una pantomimia que bien podía anteceder a una especie de enamoramiento político. Pero no a toda la bancada. Inteligentemente, el Gobierno fue cazando aliados, algunos que surgieron por su búsqueda y otros que estaban esperando a que los buscaran. Es aquí donde toma fuerza Kenji Fujimori, quién quizás junto a su padre, sean dos figuras importantes para este año.

Aún no queda claro si Fuerza Popular (el partido de Keiko) sucumbirá ante el afán electoral de Kenji y dejará de lado su oposición al Gobierno. Uno de sus objetivos ya fue alcanzado, pero el costo ha sido grande. Nos queda claro que el fujimorismo, en todas sus formas, no es bueno aceptando derrotas así que no nos debería aceptar que sigan acorde a su naturaleza y ataquen a un Gobierno que ya no podría resguardarse en el pueblo. Hoy, Kuczynski está solo frente a los leones. Eso sí, si alguien de FP acepta ser Ministro sabremos que el pacto está sellado. No existirá fuerza en la tierra que pueda detener aquella combinación. Y para bien o para mal, podríamos asistir al fin del fujimorismo, gracias un indulto que algo de insulto tiene. Pues, apoyar a Kucyznski no es la mejor decisión que se pueda tomar en estos momentos y quizás en ningún momento futuro. Preocupante situación la que enfrentará Fuerza Popular dentro de sus filas. ¿Se impondrá la disciplina partidaria o una especie de golpismo fraternal?

Preocupante será también la labor de la izquierda parlamentaria, dividida para variar. Entre Frente Amplio y Nuevo Perú el afán electoral es demasiado grosero. Tanto Arana como Mendoza parecen haber decidido que ambas fuerzas remen para un solo lado, la Presidencia. Aparentemente ambas fuerzas y no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de lo mismo ya detectaron a un Gobierno que pareciera derrumbarse de a pocos. Es evidente que ambas fuerzas pueden verse comprometidas si deciden acomodarse a la pintura que ciertos grupos de poder quieren vendernos; la gobernabilidad está por encima de todos los males. De momento, Frente Amplio parece haber optado por un camino más apresurado que el de Nuevo Perú, que hoy se acomoda más a las circunstancias y a un qué dirán (notorio en la votación de la vacancia)

Respecto al resto de fuerzas políticas, muchas de ellas también alistándose para una eventual elección presidencial, sus cartas se han jugado por repudiar el indulto pero sólo en forma. Entre ellos, Acción Popular y Alianza Para el Progreso destacan, pues ambos partidos se habían mostrado prestos a apoyar a Kuczynski. La pregunta es… ¿cuán firme es esta postura? ¿cuánto tiempo les durará? Este año puede ser decisivo para estos grupos, pues con las elecciones regionales próximas podrían irse calentando los ánimos para el 2021.

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Imagen de Giovanni Taza para El Comercio.

En los últimos días del año que se nos fue, se realizaron diversas manifestaciones rechazando el indulto en las calles del país. Ante esta figura, el fin de año fue muy distinto a los anteriores. Si antes, por estas fechas el Gobierno se tomaba un respiro de los problemas habituales (léase Alan, Ollanta o Toledo) hoy por hoy, Kuczynski afronta una crisis muy significativa, ya no es solo el Parlamento quién podría frenarlo, sino el pueblo.

Ante esto, se ha optado por desacreditar este tipo de manifestaciones insinuando no siempre de forma discreta que los motiva el odio. Hoy la palabra más usada es la de la reconciliación-especialmente tras el indulto a Fujimori-por lo cual, todo aquello que para ciertas esferas no lo apoye, va en contra de la reconciliación política del país o peor aún de la democracia. Ya es tiempo de ir más allá de lo que se nos invita a pensar, y por ende, darnos cuenta que la motivación detrás de estas manifestaciones no es el odio. Muchas veces se indica que la juventud es movida por la ignorancia y la falta de experencia (que deriva en una ignorancia también) y en base a ello,se descalifica cualquier causa que decidan apoyar. Este caso no es ajeno a esto.

Pero habría que preguntarnos ¿es repudiar el indulto de un dictador y violador de derechos humanos actuar con odio? ¿es repudiar la forma en la cual se ha dado este supuesto indulto humanitario actuar con odio? ¿es odio denunciar lo que a plena vista es una arbitrariedad? En todo caso, si es así. Si la opción contraria a esto es apelar a una falsa democracia, si dejar pasar todo ello y callarse es actuar en aras a la gobernabilidad, pues prefiero mil veces ese odio. Este 2018 probablemente lo necesitemos más que nunca.


*Poliantea no necesariamente coincide con las opiniones expresadas en este artículo, pero las respeta.

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