Voces que buscan una respuesta

Desde la decisión de indultar al ex presidente Alberto Fujimori, Kuczynski está en el ojo de una tormenta de la que no puede escapar. Lluvias de críticas que no cesan mezclada con la ola de renuncias de sus congresistas y ministros dejan prácticamente solo al Presidente a quién sólo le queda lanzar mensajes al pueblo peruano para justificar su acción que le ha costado la total confianza del país.

El mandatario parece tener una bandera blanca: no presenta las armas correctas para enfrentar al fujimorismo que, por una vez más, tendrá el poder sobre el Estado y hará lo que quiera con él.

Sin embargo, ante tanto desorden político y una plaga de corrupción que no acaba, las marchas aparecieron como arma que busca luchar para encontrar respuestas frente al lamentable escenario que solo genera atraso en el país. Las movilizaciones son actos que no tiene que ver absolutamente con vandalismo. Son acciones en las que un grupo de jóvenes protestan contra un sistema social o político, sintiendo que no es el elemento adecuado que merece gobernar al país. Este caso es algo especial, ya que jóvenes universitarios de distintas universidades o colectivos marchan para que sus voces sean escuchadas y encuentren una respuesta de la que no quiere salir. El motivo de estas marchas es evitar que el fujimorismo no aparezca para golpear fuertemente al país como lo hizo en la década de los 90 . Si bien es cierto el ex presidente Alberto Fujimori restauró económicamente al Perú, el autogolpe del 5 de abril y los asesinatos en la Cantuta y Barrios Altos fueron hechos oscuros y por ello debió cumplir una condena de 25 años.

No obstante, apareció Kuczynski para confirmar lo que se rumoreaba y dejó en libertad a Fujimori el domingo pasado, que causó una enorme decepción a la mayoría de ciudadanos. Pero la reacción no tardó en llegar. El 25 de diciembre, los jóvenes y familiares de las víctimas asesinadas marcharon por la Plaza San Martín (Centro de Lima) hasta llegar a la clínica Centenario (Pueblo Libre). Desafortunadamente la represión policial no demoró en llegar, lastimando a más de uno por consecuencia de las bombas lacrimógenas. El 28 de diciembre se llevó la segunda marcha que tenía como objetivo llegar al Palacio de Justicia. El objetivo se cumplió y esta vez la marcha fue totalmente pacífica. Las voces de protesta se hicieron escuchar pero otra vez la respuesta no se da.

Lo más probable es que las marchas sigan, debido a que la situación actual del país no cambiará. Creo muy necesario que estas voces tenga una respuesta por parte del Presidente. La situación no puede estar más delicada de lo que está. Los mensajes a la nación no deben ser tomadas como si fueran ¨soluciones¨. Probablemente sea la decisión más difícil de su vida pero lo que se vivió antes no debe volver ocurrir nuevamente. Por ahora, que las voces sigan luchando para encontrar una respuesta ante este problema que tiene que acabar lo antes posible.

 

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